Ocho Clásicos / Alfredo Bufano 

Alfredo Bufano - Contexto literario

por Gloria Videla de Rivero
Alfredo Bufano (1895-1950)


EL CONTEXTO LITERARIO

Bufano publica su primer libro en 1917. Las literaturas hispánicas transitan por los caminos del postmodernismo. La plurivalencia del término "modernismo" se presta a no pocas confusiones críticas; lo mismo ocurre con el término postmodernismo.
Si nos situamos en la postura que Davison llama "del consenso crítico", el modernismo es un movimiento en el cual pueden advertirse claramente dos etapas, que coinciden con las que se advierten en la evolución de su máximo representante, Rubén Darío. La primera, de carácter predominantemente preciosista, abarca desde la publicación de Prosas Profanas (1896) hasta la de Cantos de vida y esperanza (1095). La segunda, desde esta fecha hasta la de la muerte de Darío (1916) o la del fin de la segunda guerra mundial (1918). Ya hemos expresado nuestro criterio con respecto a las necesarias matizaciones y ampliaciones de este esquema.
En estrecha relación con la pluralidad semántica del término "modernismo" se encuentra la del término "postmodernismo". Son varios los críticos que
-identificando tácitamente al "modernismo" con la primera etapa de Darío-, consideran ya "postmodernista" a las búsquedas de la segunda etapa. Así, Julio Noé se hace eco de los críticos que consideran que el modernismo acaba en 1905: "Toda época es de transición entre las precedente y la que sigue, pero hay algunas que lo parecen más porque no se alzan desafiantes contra la anterior, ni logran madurar lo que llega a la sazón después de ellas". Como tal, consideran época postmodernista a la que media entre 1905 y 1920, por lo tanto coincidente con la "segunda etapa" modernista, según "el consenso".

Federico de Onís, en su excelente Antología de la poesía española e hispanoamericana (1882-19329 habla de un postmodernismo (1905-1914) y de un ultramodernismo (1914-1932, año de publicación de la antología). Dentro del postemodernismo distingue tendencias: modernismo refrenado (reacción hacia la sencillez lírica); reacción hacia la tradición clásica, reacción hacia el prosaísmo sentimental; poetas de mar y viajes; poetas de la ciudad y suburbios; poetas de la
naturaleza y la vida campesina (entre los que incluye a Bufano); reacción hacia la ironía sentimental...Observamos que el límite cronológico establecido no logra contener a gran parte de los poemas seleccionados, que pertenecen a libros posteriores a estas fechas; pero consideramos que la clasificación es útil para marcar direcciones dentro del postmodernismo. (Bufano ensaya casi todas ellas).
Julio Noé, con mayor perspectiva temporal, y coincidiendo con el concepto “epocal” expresado por Onís en el prólogo a su Antología, observa que la corriente postmodernista se prolonga más allá de la reacción de la reacción vanguardista de los años veinte y considera que puede llamarse “postmodernista” a toda la poesía argentina de la primera mitad del siglo.
En Leopoldo Lugones, máximo representante de nuestro modernismo, se dan todas las direcciones del postmodernismo: el camino del humor, de la caricatura, de la parodia, de la desjerarquización de las realidades con prestigio poético, en Lunario sentimental (1909); la vía horaciana del sentimiento civil, en sus Odas seculares (1910); el prosaísmo o la ironía sentimental, ya presente desde algunos poemas de Los crepúsculos del jardín (1905); la vuelta hacia lo próximo y cotidiano, la emoción popular y doméstica (El libro fiel, 1912; la poesía de la naturaleza y del paisaje nacional en El libro de los paisajes (1917); la poesía de la ciudad y del suburbio (“Muchachas”, de Romancero, 1924); el canto a “los ínfimos”; la tradicionalidad de los Poemas solariegos (1928) o de los Romances del Río Seco (1938).
Otras búsquedas postmodernistas se evidencian en la llamada por Emilio Carilla “generación de 1910”, que “no es decididamente una generación que reacciona contra la anterior. Es más bien de sedimentación modernista y de relieve nacional”. Entre sus integrantes podemos mencionar a Manuel Gálvez con su Sendero de humildad (1909), a Pedro Miguel Obligado, a Rafael Alberto Arrieta, a Arturo Capdevila, a Enrique Banchs, a Baldomero Fernández Moreno...
Casi todos ellos y, por cierto Lugones el maestro Darío, influirán notablemente en Bufano. No se puede olvidar el nombre de Evaristo Carriego, que –aunque como Lugones proviene de un momento anterior- influye por su canto al suburbio y a las cosas humildes en el postmodernismo y, particularmente, en algunos libros iniciales del poeta mendocino.
Bufano, que muestra claramente su voluntad de superar el primer modernismo, mostrará también el proceso de depuración y conciliación de las influencias recibidas y de las direcciones poéticas intentadas por los poetas del postmodernismo.


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