No Ficcion / Otros Textos 

EDUCACION

Las escuela y los espacios de poder

por Gustavo Maure
Cuando yo pensaba algunas ideas para la charla de hoy, por supuesto antes de lo que fue la experiencia de ayer, se me ocurrió que era muy importante discutir algunas cosas en relación a educación y trabajo porque me parecía que era un eje importante, y que está sobre el tapete en todos los lugares donde se discute la educación. Pero me parecía importante hablar de la problemática entendiendo que resulta sumamente difícil establecer algún código común de discusión entre la lógica del proyecto económico, político y social que las clases dominantes están imponiendo hoy a la Argentina y los intereses, necesidades y esbozos de proyecto que sustentan las clases populares en nuestro país.

Hoy nos encontramos en un escenario en el que en primer lugar aparece una fuerte naturalización del individualismo, de la competencia, del mercado, como si estas cosas fueran el sentido mismo de la humanidad, como si esto fuera ser humano, como si ser un individuo competitivo, con capacidad para manejarse en el mercado, con capacidad para quitarle el lugar a otro fuera algo propio de la naturaleza humana.

Por supuesto que en nuestra organización estamos absolutamente convencidos de que el futuro humano, si existe y es humano, está sólidamente asentado sobre la fuerza colectiva, sobre la solidaridad y sobre la organización. No nos podemos imaginar un futuro si continúa este escenario de explotación, de marginalidad y de represión en el que cotidianamente nos manejamos. Ahora, esta dificultad para hablar de las problemáticas de educación y trabajo con quienes sostienen el proyecto oficial hoy no solamente se centra en las contradicciones entre un proyecto y otro, sino también en el distinto grado de explicitación entre un proyecto y otro.

Hoy en nuestro país el proyecto de las clases dominantes, el proyecto de los sectores concentrados de la economía está explícito, claro y desplegado, y en cambio nosotros encontramos bastante dificultad en los sectores populares para terminar de perfilar y definir no sólo lo que no queremos, sino aquello que queremos como proyecto del conjunto. La crisis internacional que hoy vive el capital y que sin lugar a dudas se pretende descargar sólo sobre las espaldas de los trabajadores, a nosotros nos ofrece una cierta oportunidad porque sin duda que esta crisis también está haciendo mella en las alianzas y en las relaciones entre los sectores del capital económico internacional y entre los sectores de los capitales nacionales.

¿Qué es lo que nosotros vemos hoy? Lo primero que vemos es lo que yo llamaría una fetichización del casino de la bolsa, esto del dinero cibernético, de un dinero que ni siquiera es moneda, de un dinero que es una imagen y que circula por los mercados como una pura abstracción y sin embargo subordina a este dinero que no existe, la producción, el trabajo y el consumo de millones de seres humanos. Digamos que ya no es sólo que la producción no tiene como sentido principal la elaboración de bienes para ser compartidos por todos, sino que además de seguir teniendo como sentido principal la ganancia, ahora nos encontramos con que por encima de esta ganancia la producción está subordinada al juego de la bolsa y a la apuesta, porque el capital circula y hoy día está aquí y mañana en Asia, y si no en la bolsa europea. Apostando continuamente sin que esto implique dinero en función de la producción y el trabajo, ni siquiera en el esquema capitalista al que veníamos acostumbrados.

Sin embargo esto, sin dudas, está generando contradicciones y que a esto se suma la puja que encontramos hoy entre los nuevos bloques que a nivel internacional se están configurando. Sin duda que la aparición del Euro y de Europa como un nuevo núcleo internacional de poder y de los países asiáticos, tendiendo alrededor de China a concentrar otro núcleo de poder, nos presenta a nosotros un escenario de conflicto entre ellos, por decirlo de alguna manera, que nos ofrece un espacio para crecer. Un camino que se viene haciendo lento para las organizaciones sociales populares, en el caso de la Argentina y en el caso de nuestro continente, porque lo que tenemos delante es un panorama de alta complejidad. Es parte de nuestra tarea que en esa conflictividad terminemos de definir una identidad propia y una organización propia para las causas y los intereses populares en la Argentina.

Por otro lado, otra cosa que vemos es que sin lugar a dudas, por lo menos desde mi punto de vista, las usinas económicas, es decir los grupos económicos, tienen a sus intelectuales, a los que elaboran sus planes, en todos los partidos políticos con capacidad electoral en la Argentina, y esto creo que nosotros lo tenemos que tener absolutamente claro. Implica que las asociaciones sociales, las organizaciones sindicales, las organizaciones comunitarias, debemos fortalecernos en la lucha para poder ser interlocutores válidos en la mediación política, o, llegado el caso, para construir una fuerza política propia en función de poder tener un espacio de discusión real frente a un discurso que aparece igual a sí mismo en todas las fuerzas.

Cuando hablamos de lo económico todas las propuestas se parecen. Entonces con qué nos encontramos. Con que hay diferencias en los proyectos sociales, respecto del funcionamiento de la administración, respecto de lo que se piensa de educación, pero cuando llegamos al nudo del problema, que es lo que se piensa sobre la economía, la producción y el trabajo; las diferencias se desdibujan.

También es claro que en estos años que llevamos caminando en esta situación en la que hoy nos encontramos, vamos aprendiendo algunas lecciones. Creo que hemos aprendido el valor de la organización, el valor de la solidaridad entre organizaciones, el valor que puede tener la teoría y la elaboración científica para la lucha social. En este sentido creo que, por lo menos desde CTERA, tenemos la convicción de que esta es una herramienta muy importante, que no podemos quedarnos en la pura reivindicación o la exigencia, sino que es muy importante aportar soluciones pensadas, elaboradas, planificadas desde la perspectiva de la alternativa. Hemos repensado el valor de ocupar espacios diversos, de arriesgarnos en nuevas síntesis y, sobre todo, creo que todo este tiempo de camino frente la acumulación de fuerzas de quien tenemos enfrente, nos ha ayudado para valorar el sentido de los procesos y de las transiciones y de los tiempos para construir, para encontrarnos y para solidificar posiciones.

Es en el marco de estos procesos donde creo que nosotros estamos intentando elaborar una organización basada en la solidaridad, en la creatividad, con capacidad de cambiar, con capacidad de generar espacios para la participación y no de tabicarlos, con capacidad de nuevos aportes.

Una organización que ya no es la organización de la línea de montaje, ni es la organización de la burocracia castrense o clerical y ni siquiera es la organización de ciertas burocracias sindicales, que en nuestro país no terminan de dejar espacio a nuevas experiencias de organización y que persisten en sus objetivos de creer que pidiendo y demandando algunas migajas de la mesa de negocios que comparten con ciertos políticos, se puede seguir luchando por los derechos sociales de los trabajadores.

Por otra parte, es para nosotros muy importante, en el camino de las organizaciones, recuperar la historia de lucha de las fuerzas sociales en la Argentina, para poder aprender de aciertos y errores y darle una continuidad histórica a lo que vamos construyendo los sectores populares. Esta organización, por supuesto, no es la nueva sociedad civil de la que habla la filosofía del pensamiento único, esa sociedad civil que piensa hoy el gobierno nacional en quien puede delegar lo que el estado ya no hace. No hablamos de una sociedad civil que se haga cargo de administrar aquello que el estado hoy no quiere hacer. No hablamos de los sectores privados haciéndose cargo de la asistencia social, de los subsidios y de contener la pobreza. Hablamos de la organización de las clases populares argentinas en función de poder sintetizar un proyecto alternativo y avanzar en ese camino.

En este sentido, partimos de la convicción de que, como organización sindical, es una de nuestras funciones fundamentales poder aportar a la definición de un modelo de Estado, un proyecto colectivo que exprese con claridad los intereses de los que trabajan, enfrente de este otro proyecto de Estado, que se desvanece y que permanece sólo en el espacio de la contención social y de la represión.

Me parece muy importante ver desde dónde pensamos la escuela. En este marco de qué proyecto de Estado nos proponemos, es fundamental pensar qué creemos de la educación y el trabajo como ejes fundamentales de nuestra tarea. Por supuesto que no podemos negar que la escuela ha sido pensada desde sus orígenes en función de las necesidades de quienes acumulan el capital. La escuela fue pensada sin duda desde aquellos que necesitaban un lugar para que se formaran los que iban a trabajar y a poner su fuerza de trabajo para la producción y la producción para la ganancia.

Pero con el tiempo las clases populares descubrieron que la escuela era una herramienta y una vía para acceder a sus propios espacios de poder, para al conocimiento como herramienta de transformación de la realidad, como herramienta de construcción de conciencia y como espacio y posibilidad de acceder a los derechos básicos y vitales como es la vivienda, el trabajo digno, la salud, la participación social y política. Por eso es muy importante visualizar cuál es el rol asignado a la escuela, desde este proyecto hoy vigente.

En este proyecto, a mí me resulta claro, cada vez más claro, desde el trabajo concreto de los compañeros, que la escuela está pensada como un espacio de atención asistencial de necesidades básica insatisfechas, en primer lugar. En segundo lugar, un espacio de distribución de un cierto conocimiento oficial, que varía de acuerdo a la situación social de la población que se atiende. No es lo mismo el conocimiento que se distribuye en las escuelas que atienden a los sectores cuyos hijos pertenecen a familias de padres desocupados o de trabajadores insertos en la producción a aquellos niños que pertenecen a familias de clases medias profesionales, con otro manejo de lo simbólico y con otra posibilidades de insertarse en otros espacios laborales.

Hay otra función que a mí me parece absolutamente clara que es la de la escuela como espacio de contención de conflictos sociales. Y esto tiene directa relación con los otros dos objetivos, porque directamente si la escuela asiste y la escuela distribuye conocimiento posibilita además una estrategia de la escuela frenando conflictos sociales.

Lo que quizá es más grave es que, para mí, esto proyecta la construcción desde la escuela de diferentes tipos de ciudadanía. Una ciudadanía cuya única relación con el Estado es la del Estado asistencial, ante el cual por lo tanto yo no puedo reclamar porque puedo perder la asistencia que se me da para que pueda subsistir. ¿Qué me da ese Estado a mí?: me da alimentos, me da zapatillas, me da cuadernos, me da ropa, ante ese Estado yo no puedo demandar: No hay conciencia instalada de la demanda, no hay conciencia instalada del derecho por el cual yo puedo a este estado reclamarle.

Muy diferente aparece otra ciudadanía, que tendría que ver con las clases medias urbanas, las que se han salvado de estas instancias del ajuste. No hablamos de las clases medias en el marco de la nueva pobreza, sino de las que han encontrado un espacio económico, pero esto vinculado claramente a lo que llamaríamos la ciudadanía política o a aquellos que se quieren ubicar en el espacio de lo simbólico y del manejo de las relaciones de administración del estado y de la política.

Y por último, la educación construyendo una cierta ciudadanía internacional, establecida en estos espacios educativos absolutamente exclusivos y privados, que encuentran su espacio de formación profesional habitualmente en el extranjero y que por lo tanto no pertenecen al circuito propio de producción del espacio nacional. Lo que sí me parece muy importante de ver es que ya el modelo de escuela no tiene que atarse entonces al régimen de la fábrica, de la línea de montaje, sino que claramente el modelo de funcionamiento escolar tiene que pasar ahora por la diversidad de roles, por el trabajo en equipo eficiente, por la escuela como una empresa con la camiseta puesta por la empresa, los chicos, los docentes, los papás. Con un fuerte acento en la escuela para que el chico aprenda operaciones concretas y procedimientos, procedimientos que por supuesto van a ser diferentes en cada grupo social atendido por esa escuela.

Lo que sí me parece muy importante visualizar es en qué marco de la relación de trabajo se produce este modelo de escuela. Lo primero que aparece con toda claridad es que al inicio de 1998, de trece millones de sujetos incluidos en el mercado de trabajo, solamente dos millones y medio están incluidos en los derechos de la ley de contratos de trabajo y nos encontramos con cuatro millones de trabajadores absolutamente en negro o en fraude laboral.

Es en este escenario laboral en el que nos estamos moviendo cuando hablamos de la escuela. Les tenemos que agregar a esos cuatro millones trabajadores abiertamente en negro, dos millones de desempleados absolutos y 500 mil puestos de trabajo precarios generados por la reforma laboral.

Cuando nosotros estamos hablando de estos datos, es muy importante ver cómo construye el gobierno algunos de estos datos. Por ejemplo, si nosotros analizamos el plan Trabajar, supongo que estamos al tanto de que el plan Trabajar aparece como este dinero sin nada más que el dinero en sí, sin derechos laborales, sin estabilidad, sin vacaciones, distribuido políticamente, habitualmente por los municipios. En mayo del '97 sólo más de 70.000 sujetos involucrados en el plan Trabajar; en octubre del 97 había 280.000 sujetos involucrados en el plan Trabajar. Curiosamente, en diciembre bajan a 150.000, y esto no es casual, porque la medición anual de empleo que hace el gobierno se realiza en el mes de octubre. Es decir, se necesitó del plan Trabajar para demostrar a fines del 97 que la desocupación había descendido. Cuando pasó el mes de octubre y la medición se realizó, ya no era necesario sostener en el plan Trabajar a los 280.000 involucrados.

Otro tema que es muy importante, es que el gobierno anuncia que la desocupación ha vuelto, el desempleo ha vuelto a los niveles del '94, y esto es relativamente cierto. Lo que hay que advertir es que el desempleo ha vuelto a estos niveles con algunas conquistas bajo su brazo, porque lo que ha logrado el desempleo del '94 al '98 es la caída del salario en los estratos más bajos de la población en un 37%. ¿Qué salarios son los que han descendido? Los de 170 pesos a 110, por ejemplo, o del segundo estrato donde ha caído un 21%, de 307 pesos a 241 pesos. Pero, por supuesto, que en los espacios más altos, de 2.500 hacia arriba, los salarios han subido. ¿Qué quiere decir esto? Que la desocupación ha sido una variable claramente manejada en función de la reducción de los salarios y de las condiciones laborales. Y me parece muy importante señalar que es para esta realidad para la que están pensando la finalidad de la escuela.

Hoy nos encontramos gran cantidad de discursos acerca del fin del trabajo, en la misma lógica con que a nivel internacional se habla del fin de la historia. Y en realidad, nos encontramos con una fuerte profundización del trabajo capitalista en cuanto a la dependencia cada vez mayor del asalariado del proceso de producción. Hay crecimiento de las tareas no calificadas.

Esto que nosotros decimos que es la atención del servicio. Vender comida, y sin embargo, para estas tareas de vender comida en un shopping, por ejemplo, se exigen calificaciones personales que no se requieren para la tarea. Esto me parece muy importante verlo con claridad porque el gobierno dice ?el problema es que la gente no está capacitada, por eso no accede al empleo?. En realidad, el problema es que el capital se da el lujo de elegir ante tanta mano de obra sin trabajo y puede, ante la cantidad de gente que se presenta para un puesto de este tipo, exigirles que tengan estudios, exigirles que tengan presencia. Este es el proceso en que hoy nos encontramos. No es que haya un crecimiento de la demanda de mano de obra calificada. El discurso de la capacitación, y esto sucede en el trabajo educativo también, está fuertemente vinculado al disciplinamiento, a la adaptabilidad, y a la diferenciación salarial de los trabajadores. La capacitación ¿para qué les sirve hoy en el espacio de la educación al gobierno?: le sirve para introducir la diferenciación salarial e introducir una herramienta al interior de la escuela, en mano de los directivos, de pagar salario diferente a un trabajador que a otro. Le permite construir, y esto era un elemento clave de lo que quería plantear, la similitud entre las nuevas formas laborales y las nuevas formas que se quieren imponer al trabajador de la educación para ir formando en la escuela, en los chicos, en los que aprenden, una lógica del trabajo adaptado a esta nueva situación de ocupación.

Nosotros ya nos encontramos en el espacio de la escuela con esta lógica de la camiseta puesta, que se da entre empresa y empresa. Esta lógica de que las escuelas compitan por dinero presentando proyectos a ver qué escuela obtiene más dinero, implica introducir en la escuela la misma dinámica de las empresas; implica que los trabajadores de la educación se vean involucrados en los mismos procesos que los trabajadores de las empresas automotrices, que compiten entre ellos por el trabajo; implica introducir esta perversa lógica que vemos en estos días, de que compitamos con los trabajadores inmigrantes de otros países por el lugar de trabajo y que el gobierno incluso los utilice de excusa acerca de su política laboral, como explicación de la desocupación para los argentinos.

A nosotros nos parece muy importante tener en cuenta lo que vemos con claridad venir, en el caso de Mendoza esto nos ha venido vía Chile, son nuevos proyectos que agudizan todavía más estos procesos. Por ejemplo, la idea de ya no financiar la oferta educativa, para hablar en los términos que ellos utilizan, sino en subsidiar la demanda educativa. Esto ¿qué quiere decir? En vez de que el Estado garantice el sostenimiento de la escuela, nos encontramos con que el estado otorgaría crédito a las familias para que las familias coloquen ese dinero en la escuela que les parezca mejor. En esto quienes están presionando en el marco internacional fuertemente son las empresas aseguradoras, las mismas que estuvieron detrás de las jubilaciones y que hoy están detrás de los famosos vouchers educativos, para ver si ellos administran este crédito que tendrían los papás para decir yo voy a poner el crédito educativo en tal escuela, o en tal otra. ¿Qué quiere decir esto? Que las escuelas tendrían que terminar compitiendo entre ellas, para ver cuál capta más créditos y puede sostenerse. Es a este escenario al que nosotros no queremos llegar.

Sobre todo esto, hay algunas cosas que me parece que hay señalarlas porque están dichas con mucha claridad por los mismos organismos internacionales. Ellas son claro ejemplo de lo que queremos decir. El Banco Mundial, acerca de las escuelas, (esto figura en un texto del año '96 del Banco Mundial) dice: ?Las escuelas de los países de ingreso bajo o mediano podrían ahorrar costos y mejorar el aprendizaje aumentando el coeficiente profesor-alumnos. Utilizarían así menos maestros y podrían asignar los recursos a otros insumos que mejoran el rendimiento?. Primero, está hablando de los maestros como si fueran insumos; segundo, está señalando que se mejoraría el proceso si tenemos más alumnos por cada maestro o por cada profesor, cosa que es una falacia absoluta, cualquier trabajador de la educación sabe cómo se resiente el proceso educativo con más cantidad de alumnos; y tercero, está diciendo que se prefiere privilegiar otra cosas, y después las señala, como libros de textos, sobre todo con guías de trabajo ?porque esto también lo explicita? abaratamos la formación de los docentes e invertimos en textos con guías de trabajo ya hechas que permitan un mayor control, incluso desde las empresas editoriales, de la línea de trabajo que los docentes llevan al interior del aula.

Otro elemento que me parecía muy importante señalar es que, lógicamente, un trabajador de la educación precario forma en su tarea cotidiana, desde la práctica laboral, sindical e institucional, trabajadores precarios. Si, lógicamente, yo estoy trabajando y sé que mi empleo es un empleo flexible, sé que me reducen la tarea a una operación simple como es controlar la realización de una guía de trabajo, sé que no tengo espacio para encontrarme con mis compañeros, bueno, en esta lógica, estoy introduciendo desde la práctica a mis alumnos en una dinámica de trabajadores flexibles. Se naturaliza un proceso en el que los chicos, desde la primera infancia, empiezan a vivir en el marco del trabajo flexible. Por supuesto que esto implica la destrucción de la historia colectiva, la desconexión de las empresas de producción y de las escuelas de la totalidad de la estructura económica y social del país, la ciudadanía vivida como exclusivamente la práctica del sufragio, la asistencia social y un discurso del cuidado del medio ambiente absolutamente culpabilizante.

Otro texto del Banco Mundial, y con esto termino, dice: ?Los maestros son, por lo general, el grupo más grande de empleados públicos civiles en los países en desarrollo. Debido a que el financiamiento y la administración de la educación está normalmente a cargo del gobierno central, los sindicatos de maestros, son importantes protagonistas del ámbito político nacional. Por ejemplo, en América Latina, Europa Oriental y algunos países de Asia, han llegado a establecer sus propios partidos políticos o han formado alianzas con partidos que representan a los movimientos sindicales. Cuando los gobiernos no llegan a un acuerdo con los sindicatos centrales con respecto a las condiciones de empleo de los maestros, la acción colectiva puede perturbar la educación y a veces culminar en una parálisis política?. Ahí termina el texto del Banco Mundial. Por supuesto que en el diagnóstico no se equivoca en cuanto a que los trabajadores de la educación somos una fuerza organizada muy importante en América Latina y no se equivoca en que nosotros no estamos dispuestos a acompañar estos procesos de transformación de la escuela en una empresa flexible, no sólo por nuestras condiciones laborales, sino por las consecuencias educativas en los que aprenden, que significaría que nosotros estuviéramos dispuestos a enseñar la lección de bajar la cabeza con estas condiciones laborales. Ellos nos acusan de nostalgia a nosotros y sin embargo son ellos los que desde el interés nos quieren retrotraer a las condiciones laborales del siglo XIX. Son ellos los que llevan la discusión mucho más allá, más atrás de la existencia de las luchas sindicales, sociales y populares.

Por nuestra parte, y con esto termino, seguimos convencidos, y por eso estamos aquí, y por esto es que la CTERA está dando lucha, porque efectivamente en Argentina y en América Latina, solamente podemos hablar de un futuro humano si nosotros logramos dar la batalla por la dignidad el trabajo y de la educación, y si nosotros logramos ganar la batalla por construir un mundo adonde la solidaridad, la organización y la lucha colectiva sean la base para vivir en un país que merezca ser vivido y no en esta situación en la que el gobierno nacional nos está arriesgando incluso hoy a perder la moneda y perder el derecho de acuñar moneda como lo decía la Asamblea del año '13.

Borges, 100 años
Entrevistas
Otros Textos
Esgrima Política

 

Copyright 2005 PUNTO COM S.A.  Reservados todos los derechos.